CONSECUENCIAS DE
LA CORRUPCIÓN POLÍTICA: CONFORMISMO POLITICO
“Que robe pero que haga algo”
La señora
Peregrina lloraba desconsolada cuando me contaba que le habían robado su casa y
su carro. Lo curioso es que los ladrones le habían dejado un colchón nuevo,
alimentos para tres meses y un tanque de gasolina. Mientras le animaba quise
preguntarle si por lo menos el colchón, los alimentos o la gasolina habían
sopesado lo que le habían robado o por lo menos si le restaba importancia al
hecho… Pero rápidamente caí en cuenta de lo absurdo que sería preguntarle eso.
No había que tener más de dos dedos de frente para darse cuenta la indignación
y humillación que transmitía la señora. La única manera de componer el asunto
era devolviéndole lo que le había sido arrebatado.
Un poco desconcertado
por lo que me había contado me despedí de ella y caminé hacia el parque. Allí
topé con un anciano que leía el periódico y al verme me dijo:
-
Vea mijo, ya estoy cansado de leer noticias de
que los políticos se robaron esto y aquello. Por eso estoy dando consejos
gratis a todos los jóvenes, pilla y escucha, si tú o alguien cercano a ti llega
a ser político: “Roba pero haz algo”.
Al principio la
duda, luego la certeza de los incoherentes que podemos llegar a ser. Robar es
robar aunque se “haga algo”. El erario público es “de todos” pero nadie lo
cuida como tal, ni nadie lo administra para la conveniencia del país sino de
intereses particulares. Así al final, el erario público queda en manos de los
politiqueros y el pueblo queda satisfecho si por lo menos se lo “ roba pero
hace algo”, como si no hubiera otra opción, como si nos contentáramos con que
nos quiten la casa pero nos compren una cama nueva ¡¡¡¡ ¿Robar pero que haga algo?!!!
Con respeto e indignación le pregunté al anciano:
-
¿Conoce usted a la señora Peregrina? Creo que al
igual que yo, no estaría de acuerdo con usted…
Conformismo político
Podemos entender
como conformismo político la fácil adaptación a prácticas, normas o costumbres
políticas, económicas o sociales, generalmente impuestas por los funcionarios
públicos, o por la misma práctica social. El problema surge cuando adoptamos
una actitud sumisa y pasiva frente a
parámetros de praxis política contrarios a la ética, en otras palabras,
a malas prácticas políticas. Al uniformizarse dichas prácticas, se nota
innecesario el cuestionamiento, su replanteamiento, y por último, se acepta e
incluso se aplaude.
Una de las
causas del conformismo político, es el individualismo y el egoísmo. Suele
decirse, con mucha regularidad “mientras no me afecte”, “allá ellos, yo acá
bien”, “no tengo nada que ver con ellos”, “deje que sean ellos, así es la
política”, “Que robe pero que haga algo”, etc…. adagios que se han vuelto
populares porque en nuestro individualismo, vemos las acciones políticas
independientes de nuestra vida personal, y mientras no cambiemos esa
mentalidad, la política jamás será resaneada.
Si bien la
corrupción incrementa nuestro grado de conformismo e intenta anular todos
nuestros esfuerzos y esperanzas en la construcción de un mundo más justo, no
debemos dejar que sea quién lleve la voz mandante. Una vida donada a los demás
es fuente de muchos bienes. Si dejamos a un lado nuestros intereses
particulares y vamos dejando espacio a los demás, a través del continuo
ejercicio de salir de nosotros mismos, poco a poco seremos más sensibles a las
necesidades de los demás e iremos rompiendo el molde de pasividad o conformismo
político, para ser agentes libres y activos en la construcción del bien común.
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