lunes, 24 de agosto de 2015

CONSECUENCIAS DE LA CORRUPCIÓN POLÍTICA: CONFORMISMO POLITICO

“Que robe pero que haga algo”


La señora Peregrina lloraba desconsolada cuando me contaba que le habían robado su casa y su carro. Lo curioso es que los ladrones le habían dejado un colchón nuevo, alimentos para tres meses y un tanque de gasolina. Mientras le animaba quise preguntarle si por lo menos el colchón, los alimentos o la gasolina habían sopesado lo que le habían robado o por lo menos si le restaba importancia al hecho… Pero rápidamente caí en cuenta de lo absurdo que sería preguntarle eso. No había que tener más de dos dedos de frente para darse cuenta la indignación y humillación que transmitía la señora. La única manera de componer el asunto era devolviéndole lo que le había sido arrebatado.
Un poco desconcertado por lo que me había contado me despedí de ella y caminé hacia el parque. Allí topé con un anciano que leía el periódico y al verme me dijo:
-          Vea mijo, ya estoy cansado de leer noticias de que los políticos se robaron esto y aquello. Por eso estoy dando consejos gratis a todos los jóvenes, pilla y escucha, si tú o alguien cercano a ti llega a ser político: “Roba pero haz algo”.
Al principio la duda, luego la certeza de los incoherentes que podemos llegar a ser. Robar es robar aunque se “haga algo”. El erario público es “de todos” pero nadie lo cuida como tal, ni nadie lo administra para la conveniencia del país sino de intereses particulares. Así al final, el erario público queda en manos de los politiqueros y el pueblo queda satisfecho si por lo menos se lo “ roba pero hace algo”, como si no hubiera otra opción, como si nos contentáramos con que nos quiten la casa pero nos compren una cama nueva ¡¡¡¡ ¿Robar pero que haga algo?!!! Con respeto e indignación le pregunté al anciano:
-          ¿Conoce usted a la señora Peregrina? Creo que al igual que yo, no estaría de acuerdo con usted…

Conformismo político


Podemos entender como conformismo político la fácil adaptación a prácticas, normas o costumbres políticas, económicas o sociales, generalmente impuestas por los funcionarios públicos, o por la misma práctica social. El problema surge cuando adoptamos una actitud sumisa y pasiva frente a  parámetros de praxis política contrarios a la ética, en otras palabras, a malas prácticas políticas. Al uniformizarse dichas prácticas, se nota innecesario el cuestionamiento, su replanteamiento, y por último, se acepta e incluso se aplaude.
Una de las causas del conformismo político, es el individualismo y el egoísmo. Suele decirse, con mucha regularidad “mientras no me afecte”, “allá ellos, yo acá bien”, “no tengo nada que ver con ellos”, “deje que sean ellos, así es la política”, “Que robe pero que haga algo”, etc…. adagios que se han vuelto populares porque en nuestro individualismo, vemos las acciones políticas independientes de nuestra vida personal, y mientras no cambiemos esa mentalidad, la política jamás será resaneada.

Si bien la corrupción incrementa nuestro grado de conformismo e intenta anular todos nuestros esfuerzos y esperanzas en la construcción de un mundo más justo, no debemos dejar que sea quién lleve la voz mandante. Una vida donada a los demás es fuente de muchos bienes. Si dejamos a un lado nuestros intereses particulares y vamos dejando espacio a los demás, a través del continuo ejercicio de salir de nosotros mismos, poco a poco seremos más sensibles a las necesidades de los demás e iremos rompiendo el molde de pasividad o conformismo político, para ser agentes libres y activos en la construcción del bien común. 

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