¿CULTURA, IGNORANCIA, GEOGRAFÍA? NO, ¡INSTITUCIONES
POLÍTICAS!
Faltaban
aproximadamente quince minutos para que fuera mediodía. Con la ola de calor que
sufrimos en Panamá es fácil imaginarse cuán insoportables eran los rayos
solares mientras esperaba el bus que me conduciría a casa. Mientras unos se
tapaban con la maleta y otros con un folder, yo intentaba “agarrar” sombra
detrás del teléfono público que estaba cerca de la parada, aun así, no pude
evitar que gotas de sudor recorrieran mi frente.
Cuando
llegó el bus todos corrieron a refugiarse…el aire acondicionado era un alivio
para el cuerpo. Entre empujones y trastabilles logré sentarme al lado de un
profesor de español.
-Buenos
días- dije antes de sentarme
-Buenas-
respondió el profesor
-
Qué calor tan jodida- dije intentando hacer conversación
-
El mundo va acabar calcinado con el calor o la calor. ¿Si sabes que el término
calor es ambiguo y por eso la Real Academia permite que se diga en femenino o
masculino?
-
No sabía, pero gracias por la aclaración.
-
Es algo que muy pocos se preguntan, la misma calor calcina la mente. Soy de los
que piensan que este clima es el que nos ha rezagado en el desarrollo. El clima
no solo afecta la mente sino la voluntad.
-
¿Cree usted eso?-pregunté yo ante el brusco cambio de tema
-
Claro, además de que nos cocina las
neuronas, no podemos cultivar todo lo
que queremos. Sí joven, es fácil darse cuenta, solo piensa en cuáles son las
regiones del mundo más prosperas, ajá,
son las zonas donde existen las cuatro
estaciones. Ahora súmale las múltiples enfermedades tropicales que debemos
sufrir. Estamos condenados irremediablemente al fracaso.
Al
llegar a mi parada me despedí cordialmente del profesor mientras mi cabeza giraba en
torno a esa idea. ¿Puede la situación geográfica influir tan directamente en el
desarrollo o prosperidad de un país?
Mientras
la idea circulaba una y otra vez por mi mente pasé frente al Banco Nacional,
cerca de la Catedral, donde estaban los
vendedores de billetes. La gente se agolpaba una tras otra ojeando cuál número
comprar. Una vez escuché que esa tendencia a chinguear forma parte de nuestra
idiosincrasia, de nuestra cultura y que muchos vivían del sueño de ganarse la
lotería. ¿No será nuestra cultura la que influye en nuestro modo de ver el ahorro,
la inversión y el crecimiento económico?
Cultura,
clima, ignorancia…. ¿Puede influir en la creación de la pobreza o riqueza?
Daron
Acemoglu y James A. Robinson, dos economistas de renombre, publicaron en el 2012 un libro titulado: “¿Por
qué fracasan los países? Los orígenes
del poder, la prosperidad y la pobreza”(Muy recomendable). En él hacen un análisis histórico- económico
sin precedentes donde explican las
razones de las diferencias y brechas sociales
existentes entre los países, llegando a una conclusión que sorprendería
a muchos economistas: El origen de la pobreza y de las riquezas se encuentra en
el tipo de instituciones políticas que posee el país.
Como
sostienen los autores, “La mayoría de los economistas y los encargados de
formular políticas se han centrado en «hacerlo bien», mientras que lo que se
necesita realmente es una explicación de por qué los países pobres «lo hicieron
mal»” (Acemoglu & Robinson, 2012, p.
89)
TEORÍAS QUE NO FUNCIONAN
Lo
interesante del libro es cómo desenmascara aquellas creencias y mitos
económicos que cifran el origen de la prosperidad y la pobreza en la situación
geográfica, cultural o en el nivel de ignorancia, mitos que tragamos
fácilmente, sobretodo nosotros, los jóvenes. A continuación presentaremos brevemente
cada una de estas hipótesis y en qué sentido están equivocadas.
-
HIPÓTESIS GEOGRÁFICA: Es
una teoría que sostiene que el origen de la riqueza y la pobreza, y por tanto
las brechas sociales entre los países,
se debe a las diferencias geográficas. Así por ejemplo los seguidores de
esta teoría sostienen que muchos países pobres se encuentran entre los trópicos
de Cáncer y Capricornio, mientras que los países ricos se encuentran en
latitudes templadas. Argumentan, lo
mismo que sostenía el profesor de español,
que las zonas tropicales son propensas a
las enfermedades del trópico como la malaria o el dengue y tienen consecuencias
adversas a la salud y por tanto a la productividad. Por otra parte el suelo
tropical no permite una agricultura productiva ya que es fina e incapaz de
mantener los nutrientes, y las aguas torrenciales del trópico erosionan
rápidamente la tierra. Por último, un argumento sociológico y psicológico que
sostiene que el clima afecta directamente el esfuerzo mental y físico a la hora
de trabajar o pensar. Desde un punto de vista superficial esta teoría parece
convincente sin embargo es errónea, pese a que muchos ideólogos y expertos
parten de esta premisa para sus estudios.
Transcribimos
un extracto del libro que ilustra perfectamente lo inexacto de esta hipótesis:
Los aztecas tenían dinero y
escritura, y los incas, a pesar de carecer de estos dos elementos clave,
registraron una cantidad ingente de información en cuerdas con nudos llamadas
quipus. En cambio en la época de los aztecas e incas, el norte y el sur de la
zona habitada por estos dos pueblos, que actualmente incluye Estados Unidos,
Canadá, Argentina y Chile, estaban habitados en su mayoría por civilizaciones
en la edad de Piedra que carecían de aquellas tecnologías. Por lo tanto, los
trópicos de América eran mucho más ricos que las zonas templadas, lo que
sugiere que el «hecho obvio» de la pobreza tropical ni es obvio ni es un hecho.
Al contrario, la mayor riqueza de Estados Unidos y Canadá representa un cambio
radical respecto a lo que había allí cuando llegaron los europeos. (Acemoglu & Robinson, 2012, p. 69)
Sin
embargo, el cambio que vemos en la actualidad en estas zonas son distintas, no
por su situación geográfica sino en la FORMA EN QUE FUERON COLONIZADOS O SON
GOBERNADOS. Solo hay que repasar historia general para darnos cuenta la
brutalidad y la forma en que los países latinoamericanos fueron colonizados y
cómo cerraron sus puertas a una economía equitativa, los indígenas y negros
eran considerados propiedad. Los europeos(o los hijos de estos) , o cualquier
otro colonizador se enriquecía a costa de otro, focalizando y centralizando el
poder político y económico en pocas manos y dejando fuera a quienes no
pertenecía a esa élite. La igualdad de oportunidades era casi nula.
Por
otra parte, la propagación de enfermedades no es mera consecuencia
de la geografía sino de la pobreza y de la poca voluntad del gobierno de
interesarse en la atención pública sanitaria y en políticas preventivas.
Y
por último el argumento de que en el trópico la productividad agrícola es baja
por la calidad el suelo, pese a ser válida
en ciertos aspectos, no es la que explica realmente la pobreza del país.
La consecuencia de que la productividad
agrícola en los países pobres sea escasa es consecuencia de una mala
estructuración de la propiedad de la tierra y los respectivos incentivos que
los gobiernos y las instituciones brindan a la agricultura. (Acemoglu & Robinson,
2012)
-
HIPÓTESIS DE LA
CULTURA: Esta segunda hipótesis se basa en que la prosperidad se relaciona con
la cultura. A este respecto (Acemoglu & Robinson, 2012) sostienen:
¿La hipótesis de la cultura es útil
para comprender la desigualdad del mundo? Sí y no. Sí, en el sentido de que las
normas sociales, que están relacionadas con la cultura, importan y pueden ser
difíciles de cambiar y, en consecuencias,
apoyan diferencias institucionales, la explicación de este libro de la
desigualdad mundial. Pero, en gran medida, no, porque los aspectos de la
cultura que se suelen destacar (religión, ética nacional, valores africanos o
latinos) no son importantes para comprender cómo llegamos aquí y por qué
persisten las desigualdades en el mundo. Otros aspectos como hasta qué punto la
gente confía en los demás o es capaz de cooperar, son importantes, pero sobre
todo son resultados de las instituciones, no una causa independiente” (p. 77)
Basta
pensar en las diferencias entre el norte y el sur de la valla de la ciudad de Nogales, frontera
México- Estados Unidos. Es cierto que tienen normas sociales, práctica y
valores distintos, sin embargo estas no
son causas sino consecuencias de dos caminos de desarrollo distintos. La razón
radica en la forma de gobierno: los mexicanos tienen una alta desconfianza en
sus instituciones porque no pueden eliminar los cárteles de la droga (solo piénsese
en lo ridículo que se vio el gobierno mexicano con el escape
del “Chapo Guzmán”) ni proporcionar un sistema legal imparcial
que verdaderamente funcione.
Lo mismo sucede con Corea del Norte y del
Sur. Corea del sur es uno de los países
más pujantes en su economía mientras que Corea del Norte lucha contra hambrunas
y la pobreza absoluta.
Antes
de la guerra de Corea y la posterior división en el paralelo 38, tenía una
homogeneidad sin precedentes en lo que respecta a idioma, etnia y cultura.
Igual que en el caso de Nogales, lo importante es la frontera. En el norte
existe un régimen distinto, que impone instituciones diferentes y crea incentivos
distintos también. Por lo tanto, cualquier diferencia en la cultura al sur y al
norte de la frontera que corta Nogales o Corea en dos no es una causa de las
diferencias en la prosperidad, sino, más bien, una consecuencia. (Acemoglu & Robinson, 2012, pp. 77-78)
Con
frecuencia escuchamos, y así lo dicen no pocos, que los europeos presentan un
alto nivel de vida por su cultura de trabajo y puntualidad, sin embargo, pese a
que sea cierto en algunos sentidos, la cultura no es un factor determinante en
la productividad de un país. Es más, la cultura suele estar influida por el
tipo de instituciones políticas que se adoptan en cada Estado. Si no existen instituciones
políticas que ofrezcan las mismas oportunidades a sus ciudadanos surge el dualismo
y el atraso económico. Quedando la productividad en manos de pocos surge la
desmotivación para producir o trabajar.
-
HIPOTESIS DE
IGNORANCIA. Los que defienden esta hipótesis afirman que la diferencia y brecha
entre los países existe porque ni los ciudadanos ni quienes gobiernan saben
cómo hacer que un país pobre sea rico. Basan esta hipótesis en la forma en que
se asignan los recursos en una economía de mercado, es decir, si existen o no
las condiciones bajo las cuales los agentes económicos(empresas-familias)
puedan vender y comprar libremente los bienes y servicios que deseen. Cuando no
están presentes dichas condiciones se habla de fallo de mercado.
Dichos fallos proporcionan la base
para una teoría de la desigualdad del mundo, ya que, cuantos más fallos del
mercado dejen de abordarse, más probable es que el país se empobrezca. La hipótesis
de la ignorancia afirma que los países pobres lo son porque tienen muchos
fallos de mercado y porque los economistas y los diseñadores de políticas no
saben cómo eliminarlos y han hecho caso de consejos equivocados en el pasado. Los
países ricos son ricos porque han aplicado mejores políticas y han eliminado
con éxito esos fallos. (Acemoglu & Robinson, 2012, p. 84)
Si
bien la ignorancia puede constituir un factor que puede explicar la desigualdad
entre los países, solo lo haría en un pequeño porcentaje. El otro porcentaje son
decisiones conscientes, y muchas veces bien planeadas, de un grupo reducido que
busca lucrarse
Así por ejemplo, la mayoría de los países
africanos han contado con la ayuda de organismos internacionales para encarrilar sus políticas económicas, sin
embargo, quienes dirigen han preferido utilizar otras políticas para favorecerse
y favorecer a quienes debían su voto. En esta línea, los autores citan al
primer ministro de Ghana en 1971, Kofi Abrefa Busia, quien adoptó ciertas políticas
económicas que hundieron a Ghana, no por “ignorancia” sino para poder traspasar
recursos a grupos políticos poderosos que se encontraban en la zona urbana, y a
quienes debía contentar. Esto ocasionó que se explotara la mano de obra
agrícola para poder rebajar los precios y así poder vender comida barata a las
urbanidades. Como es obvio esto ocasionó una crisis en la balanza de pagos y
escasez de divisas, por lo cual la medida inminente tenía que ser la
devaluación de la moneda. Busia no era ignorante, estaba haciendo una gran
apuesta política con sus medidas económicas.
En
ese sentido, “(…) el obstáculo principal para la adopción de políticas que
reducirían los fallos del mercado y fomentarían el crecimiento económico no es
la ignorancia de los políticos sino los incentivos y los límites a los que se
enfrentan desde las instituciones políticas y económicas de sus sociedades.” (Acemoglu & Robinson, 2012, p. 88) En conclusión,
quienes tienen el poder de tomar la decisión no lo hacen porque cometen un error o por ignorancia sino
con intención, con un propósito político definido.
¿CÓMO SE COMPRENDE LA DESIGUALDAD?
Si
no es la ignorancia, la cultura ni la geografía, ¿Qué determina que un país sea
rico y otro pobre? en palabras de (Acemoglu & Robinson, 2012) : “El éxito económico
de los países difiere debido a las diferencias entre sus instituciones, a las
reglas que influyen en cómo funciona la economía y a los incentivos que motivan
a las personas.” (p. 95) Al hablar de
instituciones no solo se trata de las económicas, sino políticas, ya que existe una íntima
relación entre ellas.
Para
comprender el comportamiento y los actos económicos de un país hay que tener en
cuenta la política, esto es, la forma en
que se maneja un Estado, el proceso mediante el cual una sociedad elige las
reglas que la gobernarán. De esta manera lograremos comprender el tipo de instituciones
económicas que tiene cada país. Existen
dos tipos de instituciones políticas, en general, que explica la desigualdad:
-
Instituciones
políticas inclusivas: son aquellas:
o Suficientemente
centralizadas
o Pluralistas
Al
hablar de una sociedad pluralista hacemos referencia a aquellas instituciones
políticas que reparten el poder ampliamente en la sociedad y lo limitan. En vez
de concederlo a un individuo específico reside en una gran coalición o
pluralidad de grupos (Acemoglu & Robinson, 2012) . Como es obvio estas
instituciones políticas inclusivas, al conferir el poder ampliamente tiende a
eliminar las instituciones económicas “(…) que expropian los recursos de la
mayoría, levantan barreras de entrada y suprimen el funcionamiento de mercados
que solamente benefician a un número reducido de personas.” (Acemoglu
& Robinson, 2012, pp. 103-104) En otras palabras, las instituciones políticas
inclusivas crean instituciones económicas inclusivas.
Las
instituciones económicas inclusivas ni darán apoyo ni serán apoyadas por las
instituciones políticas extractivas. (…) Las instituciones económicas inclusivas
también tienden a reducir los beneficios de los que pueden disfrutar las élites
gobernantes en instituciones políticas extractivas, ya que esas instituciones
se enfrentan a la competencia en el mercado y están limitadas por los contratos
y los derechos de propiedad del resto de la sociedad. (Acemoglu
& Robinson, 2012, p. 105)
La
centralización política o estatal es de suma importancia para mantener el
desarrollo bajo instituciones económicas inclusivas, es necesaria para imponer
siquiera un mínimo nivel de ley y orden para dar apoyo a la actividad
económica, el comercio o la seguridad básica de sus ciudadanos (Acemoglu & Robinson, 2012), de no existir
dicha centralización, estaríamos enfrentados al caos y la posibilidad de vivir
bajo un régimen absolutista.
Como
mencionamos, las instituciones políticas inclusivas conducirán a la creación de
instituciones económicas inclusivas, y estas sabrán aprovechar el potencial de
los mercados inclusivos, facilitando el camino para dos motores de la
prosperidad: la tecnología y la educación. Al vivir bajo instituciones económicas
y políticas inclusivas casi siempre irá acompañado de cambios tecnológicos que permitirán
que la mano de obra, capital y tierra sean más productivos. La tecnología surge
a partir de personas que aplicaron la ciencia por pasión y con la seguridad de
obtener remuneración y una renta a cambio, suceso que solo puede generarse si
existe la propiedad privada, la igualdad de condiciones y se permite la libre
entrada y salida de empresas que puedan crear tecnología.
"Por
lo tanto no es de extrañar que fuera la sociedad estadounidense, y no la de
México ni la de Perú, la que produjera un Thomas Edison, y que sea Corea del Sur,
y no Corea del Norte, la que produce actualmente empresas tecnológicas innovadoras
como samsung y Hyundai." (Acemoglu &
Robinson, 2012, p. 100)
-
Instituciones políticas
extractivas: son aquellas a quienes falta alguna de las condiciones para que
sean inclusivas, esto es, pluralismo o centralización.
Las
instituciones políticas extractivas al ser incapaces de controlar e imponer la
ley para crear igualdad de condiciones, permiten que ciertas élites controlen el poder político para
poder elegir e imponer instituciones económicas extractivas, es decir, con
menos fuerzas y limitaciones para así poder enriquecerse ellas mismas. Las instituciones políticas extractivas crean instituciones
económicas extractivas, por tanto, es impensable que pueda haber instituciones
políticas extractivas con instituciones económicas inclusivas, o viceversa, que
duren un largo período de tiempo en matrimonio, ya que existirá
desestabilización y la relación durará poco. Como mencionamos anteriormente las
instituciones económicas inclusivas ni darán apoyo ni serán apoyadas por las
instituciones políticas extractivas.
Las
élites poderosas de los países subdesarrollados suelen oponer resistencia al
poder económico y a los motores de la prosperidad (tecnología y educación) . Esto
es así, por que el crecimiento económico no hace referencia solo a crear más
máquinas y capacitar más personas con estudios, sino que
(…)es
un proceso transformador y desestabilizador asociado con una destrucción
creativa generalizada. Por lo tanto, el crecimiento solamente avanza si no
queda bloqueado por los perdedores económicos, que prevén que perderán sus
privilegios económicos, y por los perdedores políticos, que temen que se
erosione su poder político. (Acemoglu & Robinson, 2012, p.
109)
Cuando
existe competencia de mercado, palabra temida por las élites poderosas, es
cuando existen instituciones económicas inclusivas. Es por eso que las élites prefieren
elegir alguna senda alternativa o diferente a la prosperidad, para seguir
manteniendo su hegemonía política y económica.
Es
de destacar, además, que los países en
donde no exista la centralización o carezca pluralismo, tarde o temprano llegarán al absolutismo, al
gobierno dominado por la élite del momento. En este régimen absolutista, los
pertenecientes a las élites podrán imponer las instituciones económicas para su
preferencia y comodidad. En ese sentido,
la lógica de por qué los poderosos
no querrán establecer necesariamente las instituciones económicas que fomentan
el éxito económico se amplía fácilmente a la elección de las instituciones
políticas(…) y la única forma de cambiar estas instituciones políticas es
obligar a las élites a crear instituciones más plurales. (Acemoglu
& Robinson, 2012, p. 110)
CONCLUSIÓN:
Puede
que alguna vez me encuentre de nuevo al profesor de español y tenga más
argumentos para rebatir su teoría tan convincente pero confusa de que el calor
y chinguear nos hace pobres. Pero más allá de ello, lo importante es comprender
que no es ni la situación geográfica, ni la cultura, ni la ignorancia de sus
ciudadanos o políticos las que hacen a un país pobre, sino sus instituciones
económicas extractivas. Estas instituciones económicas extractivas surgen de
instituciones políticas extractivas, en otras palabras corruptas (anteponen el interés
personal o elitista al común o general), y son las que mantienen rezagados al
pueblo latinoamericano. Fácilmente nos
hacen creer que somos perezosos, ignorantes
o el clima no favorece la productividad, y olvidamos el meollo del
asunto: la política, las instituciones políticas.
Cuando
se creen las condiciones de paridad e igualdad y se rompan las conexiones
elitistas y el afán de favorecer a sectores políticos definidos podemos
conseguir el crecimiento económico añorado, en otras palabras, si nuestra
sociedad se abre al pluralismo y a la centralización del poder político
traducido en la imposición de la ley y creación de seguridad básica a sus
ciudadanos. Es allí, donde juega un
papel muy importante el pueblo y los movimientos civilistas o políticos que
defiendan la defensa de los derechos y la igualdad de condiciones.
Baste
como ejemplo la gesta heroica que protagonizó Rosa Parks el día 1 de diciembre
de 1955 a las 18:06, al sentarse en la parte de atrás del bus de Cleveland
Avenue reservada para los blancos, acción que en su tiempo constituía un
delito. La detención de esta mujer originó todo un movimiento masivo dirigido,
en especial, por Martir Luther King. El movimiento fue tan efusivo y fuerte que
logró animar a las instituciones políticas del momento a favorecerlos. Gracias a
Rosa Parks, los negros que fueron objeto de discriminación por las instituciones extractivas, pudieron
organizarse y empezaron a intervenir sistemáticamente en la transformación de
las instituciones extractivas del sur de Estados Unidos.
Poco a poco fue consolidándose un nuevo
partido diferente al partido único existente en el sur: el partido demócrata,
que apoyaba la superioridad blanca. El movimiento
logró demostrar que las instituciones políticas se equivocaban y todas las
leyes y decisiones judiciales que promovían prácticas de apartheid tuvieron que
ser cambiadas, logrando así el derecho al sufragio y el ingreso a centros de
educación “de blancos”, y todos los demás derechos que le habían sido negados. En
resumen, gracias al movimiento masivo de los negros originado por el
descontento con las instituciones extractivas y el desmoronamiento del dominio
de un partido único en el sur, el Demócrata, se logró la creación y desarrollo
de instituciones políticas y económicas inclusivas. (Acemoglu & Robinson,
2012) .
Un
solo acto de valentía en busca del bien común puede generar un cambio de forma
sistemática en las estructuras sociales, políticas y económicas de un país, y
romper el molde al que nos podemos llegar acostumbrar. Es necesario que ciudadanos comprometidos aúnen sus esfuerzos a
través de movimientos civiles pacíficos o a través de movimientos o partidos políticos bien enfocados en brindar iguales
oportunidades a todos los habitantes y cortando
de raíz las malas prácticas de clientelismo, compra de conciencia o
favoritismos.
Bibliografía
Acemoglu, D., & Robinson,
J. (2012). Por qué fracasan los países. Los orígenes del poder, la
prosperidad y la pobreza. . Barcelona: Planeta.